Los niños, los más desfavorecidos
La
población es fundamentalmente joven y los niños abundan. Su deseo de aprender
y las ganas de vivir, harán posible que crezcan en mejores condiciones que la
generación pasada.
Los niños nunca nos pedían nada, solamente nos acompañaban. Son cariñosos, amables
y muy cercanos. El esfuerzo siempre partía de ellos para comunicarse con nosotros.
La mayoría de ellos están cargados de parásitos al tener que beber agua de las
charcas. Nuestro trabajo más urgente también irá destinado a los niños.
Subir
a un coche es para los niños una de las atracciones más emocionantes
de sus vidas. Un paseo de 400 metros entre cantos y gritos de júbilo
es un verdadero privilegio que no todos pueden tenerlo